El ángel está vestido de azul, arrodillado; lleva un escudo de gules con una cruz latina acopada de or. El gesto de presentar el escudo por el ángel, con una rodilla en el suelo y la otra doblada, fue bastante común de los siglos XIV al XVI. Lleva la cabeza ladeada y viste un traje largo y holgado de color azul, con cuello redondo y solapa abotonada. El escudo de armas cubre la mayor parte de su cuerpo. La posición se transcribe en un volumen prácticamente plano, los miembros doblados se representan en su totalidad pero en escorzo. De este modo, la posición se representa en el espacio y encaja perfectamente en su marco. En efecto, mientras que los bordes de la clave son indistinguibles, el contorno general del ángel no se aparta de una forma circular, que recrea por sí mismo. El ropaje se representa con sencillez, con pliegues formados por abultamientos, separados en algunos lugares por profundas incisiones. Estos pliegues marcan las articulaciones del cuerpo abriéndose en abanico en los codos y las rodillas. Los dedos de las manos y los pies están representados mediante simples incisiones que les confieren una tosca individualidad.