Corseul, hoy un simple pueblo de Côtes-d'Armor, fue en la antigüedad una importante ciudad, ¡la principal de los coriosolitas! Tras la conquista de la Galia por las legiones de César en el año 52 a.C., el territorio de los coriosolitas perdió su independencia y quedó unido al Imperio Romano. Se creó entonces la ciudad de Corseul (Fanum Martis), al mismo tiempo que se desarrollaba una vasta red de carreteras a escala del Imperio, compuesta por vías de diversa importancia.
Las vías principales desempeñaban sobre todo un papel militar: permitían el rápido desplazamiento de las legiones en caso de problemas. También servían como enlaces administrativos, apoyando en particular el encaminamiento del correo del correo imperial. Gracias a estas vías, Corseul estaba comunicada con las demás capitales administrativas de Armórica: Vannes (Darioritum), Carhaix (Vorgium), Rennes (Condate), así como con otras ciudades importantes como Avranches (Legedia).
Caminos secundarios, a veces simples caminos de tierra, daban servicio al campo y unían los asentamientos secundarios, los puertos y las grandes fincas agrícolas, fomentando el comercio local.
Esta red terrestre estaba conectada con las vías fluviales utilizadas para la importación de productos lejanos, como el vino o el aceite de España.